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Julius Richard Petri

Petri

Todos los días, realmente todos los días, en la práctica del laboratorio clínico usted usa una placa de Petri. Ese recipiente redondito de cristal o de plástico, con una tapa, para el cultivo de bacterias, mohos u otros microorganismos, y que posee un fondo con algún medio de cultivo (por ejemplo agar) según el microorganismo que se quiera cultivar.

Julius Richard Petri Nació en Barmen, Alemania en 1852. Estudió medicina en la Academia Kaiser Wilhelm para médicos militares y realizó el doctorado como médico en la Charité de Berlín.

De 1877 al 79, fue asignado a la Imperial Oficina de Salud, centro de investigación adonde se desempeñó como asistente de laboratorio nada menos que de Robert Koch, premio Nobel descubridor del bacilo de la tuberculosis.

Fue en ese laboratorio que Petri adquirió su interés en bacteriología. Y fue a Petri, a quien se le ocurrió en 1877 enfrentar dos discos de vidrio de diferente tamaño formando una caja. Esa simple idea le solucionó a Koch los problemas de contaminación de sus cultivos. Koch pasó a la inmortalidad y al pobre de Petri nadie lo recuerda, aunque su nombre sea probablemente el que más se menciona en cualquier laboratorio.

 

Antes de esta invención, las bacterias se cultivaban en un caldo líquido.

En un esfuerzo para idear un medio sólido, Koch experimentó con placas de gelatina colocadas en frascos de vidrio. Petri se dio cuenta de que la idea de Koch podría mejorarse mediante el vertido de agar fundido en el fondo de un plato y luego cubriendo el agar con una tapa fácilmente extraíble.
También en el laboratorio de Koch, Petri desarrolló una técnica para la clonación (o producción de copias exactas) de las cepas bacterianas en cultivos inclinados de agar formadas en tubos de ensayo, seguido por un subcultivo del crecimiento en su placa de Petri.

A través del desarrollo de las placas de Petri, se potenció la microbiología de una forma extraordinaria. Recordemos que por aquélla época se aislaron la mayoría de los microorganismos, responsables de las enfermedades contagiosas que estaban causando estragos en esos años, tales como la difteria o el cólera.

Pero no inventó solamente las placas! Escribió varias obras, entre ellas “Experimentos en la química de Eiweissharns” , el catálogo para el Museo de Higiene. “Higiene Industrial” , El “Curso del cólera para el Departamento de Salud Imperial”. Además, Petri publicado casi 150 artículos de higiene y bacteriología.

Petri era corpulento. Y tenía un carácter, digamos, difícil. No desperdiciaba ocasión de andar vestido de militar paseándose por ahí. Cuando fue director del sanatorio antituberculoso de Göbersdorf impuso una férrea disciplina militar entre los pacientes y el personal, que no entendían qué le pasaba a ese señor gordito que había venido a dirigirlos.

En 1886 asumió la dirección del Museo de la Higiene en Berlín, y en 1889 regresó a la Oficina Imperial de Salud como director, adonde se jubiló.

Murió en Zeitz, Alemania, en 1921.

Su nombre hoy es mencionado a diario en todos los laboratorios del mundo.

 

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