{"id":26423,"date":"2021-08-30T07:38:00","date_gmt":"2021-08-30T10:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/?p=26423"},"modified":"2021-08-27T11:43:26","modified_gmt":"2021-08-27T14:43:26","slug":"microbiota-intestinal-en-el-sindrome-de-intestino-irritable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/2021\/08\/30\/microbiota-intestinal-en-el-sindrome-de-intestino-irritable\/","title":{"rendered":"Microbiota intestinal en el s\u00edndrome de intestino irritable"},"content":{"rendered":"<p>El s\u00edndrome de intestino irritable (SII) es un desorden digestivo funcional caracterizado por dolor abdominal recurrente asociado con cambios en el h\u00e1bito evacuatorio, hinchaz\u00f3n, distensi\u00f3n abdominal y flatulencia. Actualmente es el desorden gastrointestinal funcional m\u00e1s frecuente, afectando al 10 % de la poblaci\u00f3n adulta en todo el mundo, llegando al 15 % en pa\u00edses industrializados, siendo frecuente su asociaci\u00f3n con depresi\u00f3n como principal comorbilidad. Se estima que un 40 % de los pacientes tienen entre 35 y 50 a\u00f1os. Si bien no es una afecci\u00f3n grave, tiene un gran impacto en la calidad de vida, lo cual lleva a la necesidad de numerosos tratamientos m\u00e9dicos, causando adem\u00e1s ausentismo laboral y p\u00e9rdidas econ\u00f3micas.<\/p><p>Los pacientes con SII pueden presentar una prueba de aliento de hidr\u00f3geno con lactulosa patol\u00f3gica, demostrando crecimiento bacteriano excesivo en el intestino delgado (SIBO por sus siglas en ingl\u00e9s). Seg\u00fan este concepto, un alto porcentaje de pacientes con SII tienen un n\u00famero anormal de microorganismos en el \u00edleon distal, que a su vez producen una cantidad de productos biol\u00f3gicos que alteran la funci\u00f3n intestinal, lo que conduce a una respuesta inflamatoria cr\u00f3nica de bajo grado, que constituye el hito fisiopatol\u00f3gico del SII.<\/p><p>Dado que no se dispone de biomarcadores sensibles y espec\u00edficos, el diagn\u00f3stico se realiza mediante criterios cl\u00ednicos, actualmente los denominados Roma IV. Si bien no se conoce exactamente el origen del SII, las evidencias indican que los factores implicados tienen que ver con la dieta, el metabolismo de los \u00e1cidos biliares, infecciones, el uso de antibi\u00f3ticos, y tambi\u00e9n el sexo y fen\u00f3menos psicosociales. Los mecanismos fisiopatol\u00f3gicos descriptos involucran disrregulaci\u00f3n del eje intestino-cerebro, disfunci\u00f3n de la barrera mucosa intestinal y alteraciones en la microbiota intestinal.<\/p><p>Las evidencias indican que se observa una disbiosis, es decir alteraciones cualitativas o cuantitativas de la microbiota intestinal, tanto en la mucosa como en heces de los pacientes con SII, con una disminuci\u00f3n de la relaci\u00f3n Firmicutes\/Bacteroidetes y menor diversidad. Esta disbiosis genera una alteraci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n bidireccional del eje Intestino-cerebro, que es clave en la perpetuaci\u00f3n de los s\u00edntomas del SII, ya que cambios en la concentraci\u00f3n de metabolitos y neurotransmisores contribuyen a la hipersensibilidad visceral y producen alteraciones en los sistemas end\u00f3crino e inmune.<\/p><p><strong>ALTERACIONES DE LA MICROBIOTA EN SII<\/strong><\/p><p>La microbiota intestinal contiene trillones de bacterias, y m\u00e1s de 1.000 especies diferentes. El n\u00famero de genes que portan excede en 100 veces el genoma humano. El perfil gen\u00f3mico de la microbiota intestinal se conoce como microbioma. Las funciones m\u00e1s importantes de la microbiota intestinal son la metabolizaci\u00f3n de sustancias indigeribles por el intestino humano, la protecci\u00f3n frente a pat\u00f3genos y la modulaci\u00f3n del sistema inmune, incluyendo la tolerancia a ant\u00edgenos dietarios, dado que el 70% de las c\u00e9lulas inmunes de todo el organismo est\u00e1n localizadas en el intestino. La interacci\u00f3n entre las bacterias comensales y las c\u00e9lulas inmunes a trav\u00e9s de los receptores Toll en macr\u00f3fagos y c\u00e9lulas dendr\u00edticas, resulta en una regulaci\u00f3n negativa de genes proinflamatorios y la inducci\u00f3n de genes antiinflamatorios.<\/p><p>La microbiota intestinal est\u00e1 dominada por 5 filos principales: Firmicutes (Gram positivos anaerobios), entre ellos&nbsp;<em>Lactobacillus, Clostridiales, Eubacterium, Ruminococcus<\/em>, etc; Bacteroidetes (Gram negativos anaerobios), siendo los m\u00e1s abundantes&nbsp;<em>Bacteroides<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Prevotella<\/em>; Proteobacteria (Gram negativos facultativos), que incluye a las enterobacterias; Actinobacteria (Gram positivos anaerobios), con su principal g\u00e9nero&nbsp;<em>Bifidobacterium<\/em>; y Verrucomicrobia (Gram negativos anaerobios), del cual su&nbsp; representante principal es&nbsp;<em>Akkermansia muciniphila<\/em>, especie asociada a la salud por su importante funci\u00f3n en el equilibrio de la capa de mucina de la barrera intestinal. Los estudios metagen\u00f3micos parecen indicar que hasta un 40% de los genes bacterianos de la microbiota intestinal son compartidos por un elevado n\u00famero de individuos, por lo que puede definirse un microbioma central (core) de genes altamente conservados, con una elevada redundancia funcional entre diferentes microorganismos.<\/p><p>En t\u00e9rminos generales, las investigaciones en SII sugieren que existe un incremento en la abundancia de especies bacterianas proinflamatorias, como la familia <em>Enterobacteriaceae<\/em>, con una reducci\u00f3n en\u00a0<em>Lactobacillus<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Bifidobacterium<\/em>. Estas bacterias probi\u00f3ticas interact\u00faan con otras especies y con el hospedador para modular la microbiota y el sistema inmune induciendo una respuesta tolerog\u00e9nica v\u00eda c\u00e9lulas dentr\u00edticas y pueden secretar bacteriocinas que protegen contra pat\u00f3genos.<\/p><p>Adicionalmente, en el SII se han hallado disminuidas las bacterias productoras de \u00e1cidos grasos de cadena corta (AGCC), como<em>\u00a0Clostridiales<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Ruminococcus,\u00a0<\/em>as\u00ed como <em>Faecalibacterium prausnitzii,<\/em>\u00a0involucrado en el equilibrio de la capa de mucus de la barrera intestinal. En cuanto al \u00edndice Firmicutes\/Bacteroidetes, marcador de disbiosis intestinal, los estudios han reportado tanto un aumento como una disminuci\u00f3n del mismo, posiblemente por diferencias t\u00e9cnicas en la extracci\u00f3n del ADN o por variaciones de las t\u00e9cnicas gen\u00f3micas utilizadas en los diferentes ensayos. En trabajos en que se compar\u00f3 la microbiota a nivel de g\u00e9nero entre pacientes con SII y depresi\u00f3n se han observado alteraciones similares, excepto por algunos g\u00e9neros que s\u00f3lo cambiaron en el grupo con depresi\u00f3n, como\u00a0<em>Parabacteroides, Roseburia, Veillonella\u00a0<\/em>y<em>\u00a0Suterella,<\/em>\u00a0los cuales podr\u00edan ser responsables de los diferentes s\u00edntomas observados en ambos grupos. El hecho de que SII, depresi\u00f3n y su comorbilidad compartan caracter\u00edsticas en su microbiota, sugerir\u00eda que en estas condiciones est\u00e1 involucrado el eje microbiota-intestino-cerebro. Un hallazgo interesante es la asociaci\u00f3n del SII con la producci\u00f3n de metano, con menores niveles en SII asociado a diarrea, y mayores niveles en SII asociado a constipaci\u00f3n. Este aumento se debe al sobrecrecimiento de <em>Metanobacteriales\u00a0<\/em>(pertenecientes a las Arqueas) que son capaces de convertir hidr\u00f3geno en metano.<\/p><p>Los AGCC son los principales productos finales resultantes de la fermentaci\u00f3n de carbohidratos no digeribles en el colon por parte de algunos miembros de la microbiota. Los niveles intestinales de \u00e1cido propi\u00f3nico (producido sobre todo por el g\u00e9nero <em>Bacteroides<\/em>) y de \u00e1cido but\u00edrico (producido por los Firmicutes, especialmente\u00a0<em>Roseburia, Faecalibacterium<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Eubacterium<\/em>), parecen estar relacionados con determinados estados de salud y enfermedad, sobre todo aquellos asociados a procesos inflamatorios y disbiosis. Adem\u00e1s de los AGCC, la microbiota tambi\u00e9n produce amino\u00e1cidos, algunos de los cuales son precursores para la s\u00edntesis de neurotransmisores, como serotonina y \u00e1cido gamma-aminobut\u00edrico (GABA), indicando una vinculaci\u00f3n directa de la microbiota con el sistema nervioso central (SNC).<\/p><p>Por otra parte, estudios recientes demuestran que en un 15 a 50 % de los pacientes con SII existe un aumento de la permeabilidad intestinal. Este incremento permite la translocaci\u00f3n de bacterias intestinales a los tejidos, conduciendo a un estado de inflamaci\u00f3n con aumento de citokinas circulantes, que a su vez ejercen su influencia sobre el SNC. Esta inflamaci\u00f3n puede tambi\u00e9n promover la producci\u00f3n de serotonina por las c\u00e9lulas enterocromafines del intestino, que podr\u00eda ser responsable de algunos s\u00edntomas neurol\u00f3gicos persistentes y de la hipersensibilidad visceral.<\/p><p>Por \u00faltimo, no podemos dejar de mencionar la influencia del estr\u00e9s, que tiene un gran impacto en la sensibilidad, la motilidad, la secreci\u00f3n y la permeabilidad intestinal. Estas alteraciones son mediadas por el SNC, las neuronas perif\u00e9ricas y la microbiota intestinal. Se ha demostrado que una microbiota saludable juega un rol cr\u00edtico en la respuesta al estr\u00e9s, por sus acciones sobre el eje hipot\u00e1lamo-hip\u00f3fiso-adrenal (HPA), el cual tambi\u00e9n forma parte del eje intestino-cerebro, junto con el SNC y el sistema nervioso ent\u00e9rico (SNE). El SNE ha sido denominado \u201csegundo cerebro\u201d, ya que contiene miles de ganglios y unos 500 millones de neuronas, y es capaz de producir m\u00e1s de 30 neurotransmisores, entre ellos el 90 % de la serotonina y el 50 % de la dopamina del organismo. Estos neurotransmisores influencian la se\u00f1alizaci\u00f3n entre las c\u00e9lulas epiteliales y las bacterias comensales, que poseen receptores para ellos, activando c\u00e9lulas inmunes y generando productos microbianos en el intestino, que pueden salir a circulaci\u00f3n y actuar sobre otros \u00f3rganos, especialmente el cerebro. Alteraciones de estas v\u00edas podr\u00edan dar cuenta de la generaci\u00f3n y perpetuaci\u00f3n de los s\u00edntomas observados en el SII.<\/p><p><strong>OPCIONES TERAP\u00c9UTICAS PARA EL MANEJO DEL MICROBIOMA INTESTINAL EN SII<\/strong><\/p><p>La utilizaci\u00f3n de intervenciones terap\u00e9uticas sobre la microbiota intestinal en SII se basa en varios hechos que sugieren que la disbiosis precede y podr\u00eda influir en el desarrollo de esta enfermedad. Se ha demostrado en modelos animales libres de g\u00e9rmenes, que la hipersensibilidad visceral puede transferirse de pacientes con SII a estos ratones, mediante un transplante fecal; ensayos cl\u00ednicos randomizados con el uso de un antibi\u00f3tico no absorbible como rifaximina benefician a los pacientes con SII; algunos probi\u00f3ticos y prebi\u00f3ticos pueden mejorar los s\u00edntomas; e intervenciones dietarias que modifican la microbiota intestinal han sido efectivas en estudios controlados por placebo.<\/p><p>Varios meta-an\u00e1lisis han analizado el rol de los probi\u00f3ticos en pacientes con SII. Los&nbsp;<em>probi\u00f3ticos<\/em>&nbsp;son microorganismos vivos que cuando se administran en cantidades adecuadas, producen un beneficio en la salud (OMS). Ford&nbsp;<em>et al<\/em>&nbsp;analizando 35 ensayos randomizados controlados, observ\u00f3 una disminuci\u00f3n de s\u00edntomas persistentes en los pacientes que usaban probi\u00f3ticos vs placebo (RR: 0.79). Didari&nbsp;<em>et al<\/em>&nbsp;analizaron 15 ensayos randomizados controlados, demostrando una disminuci\u00f3n de los s\u00edntomas en pacientes recibiendo probi\u00f3ticos despu\u00e9s de 8 semanas. Un tercer meta-an\u00e1lisis incluy\u00f3 21 estudios randomizados controlados, observando que la terapia con probi\u00f3ticos produjo una mejora en los s\u00edntomas generales y en la calidad de vida. Los probi\u00f3ticos m\u00e1s utilizados en los ensayos mencionados fueron distintas cepas de&nbsp;<em>Lactobacillus, Bifidobacterium<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Streptococcus<\/em>, pero otros han evaluado combinaciones de estas cepas o bien un probi\u00f3tico mono cepa (<em>Bacillus coagulans<\/em>) demostrando una mejora en el dolor y la hinchaz\u00f3n abdominal. Otros han evaluado el uso de&nbsp;<em>Saccharomyces boulardi<\/em>,&nbsp;<em>B. infantis<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Lactobacillus rhamnosus<\/em>&nbsp;GG, con buenos resultados. En resumen, el uso de probi\u00f3ticos parece ser efectivo en el tratamiento del SII, si bien se necesita una estandarizaci\u00f3n en los estudios, respecto de la especie y cepa utilizada, la dosis y el tiempo de administraci\u00f3n.<\/p><p>Los\u00a0<em>prebi\u00f3ticos<\/em>\u00a0son compuestos, principalmente carbohidratos, que son metabolizados selectivamente por ciertas bacterias de la microbiota, aumentando su abundancia y confiriendo un beneficio en la salud. Los prebi\u00f3ticos llegan intactos al colon, donde son fermentados por bifidobacterias, lactobacilos y otras bacterias comensales, generando AGCC, los cuales promueven la homeostasis intestinal y modulan la respuesta inflamatoria. Si bien a la fecha existen pocos ensayos randomizados controlados con prebi\u00f3ticos en pacientes con SII, han demostrado una mejora en la consistencia de las heces y en s\u00edntomas como flatulencia e hinchaz\u00f3n, y adem\u00e1s se ha observado un incremento en la abundancia de los g\u00e9neros beneficiosos como <em>Bifidobacterium<\/em> y\u00a0<em>Eubacterium<\/em>. Se requieren m\u00e1s estudios para establecer el tipo de prebi\u00f3tico, la concentraci\u00f3n y dosis \u00f3ptima a utilizar en estos pacientes.<\/p><p>Finalmente, los<em>&nbsp;simbi\u00f3ticos<\/em>&nbsp;se definen como una mezcla de probi\u00f3ticos y prebi\u00f3ticos que confieren un beneficio a la salud. Algunos ensayos han evaluado el uso de simbi\u00f3ticos en SII, como especies de&nbsp;<em>Bifidobacterium<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Lactobacillus<\/em>&nbsp;con carbohidratos y vitaminas, o&nbsp;<em>Bacillus coagulans&nbsp;<\/em>m\u00e1s fructooligosac\u00e1ridos (FOS), o&nbsp;<em>Bifidobacterium lactis&nbsp;<\/em>m\u00e1s inulina, con resultados prometedores, si bien son necesarios m\u00e1s estudios para efectuar recomendaciones de rutina.<\/p><p>Las intervenciones futuras est\u00e1n dirigidas a desarrollar protocolos estandarizados para la transferencia de microbiota fecal (TMF), el uso de terapia con bacteri\u00f3fagos, la utilizaci\u00f3n de postbi\u00f3ticos, que son formulaciones de productos bacterianos no viables o metabolitos purificados a partir de cepas probi\u00f3ticas, que mediante su actividad biol\u00f3gica generan un beneficio para la salud, y por \u00faltimo la manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica de bacterias de manera personalizada.&nbsp;<\/p><p><strong>CONCLUSIONES<\/strong><\/p><ul class=\"wp-block-list\"><li>El SII es una condici\u00f3n multifactorial compleja, que involucra cambios en la microbiota intestinal (disbiosis), as\u00ed como alteraciones en la se\u00f1alizaci\u00f3n del sistema inmunol\u00f3gico y del eje intestino- cerebro.<\/li><li>En la actualidad existen pocas herramientas terap\u00e9uticas para la mejora de los s\u00edntomas y de la calidad de vida del paciente a largo plazo.<\/li><li>Los estudios gen\u00f3micos (metataxon\u00f3micos) en heces pueden aportar informaci\u00f3n relevante sobre el estado de la microbiota intestinal en los pacientes con s\u00edntomas persistentes y resistencia a los tratamientos habituales.<\/li><li>La manipulaci\u00f3n de la microbiota, a trav\u00e9s de probi\u00f3ticos, prebi\u00f3ticos y simbi\u00f3ticos para promover un entorno intestinal saludable, podr\u00eda resultar una alternativa terap\u00e9utica valiosa tanto en el SII como en otros trastornos digestivos funcionales.<\/li><\/ul><p><strong>Autora: Dra. Lorena Keller &#8211; \u00c1rea de Microbioma Humano de Fares Taie Instituto de An\u00e1lisis<\/strong><\/p><p>Contacto:&nbsp;<a href=\"mailto:microbioma@farestaie.com.ar\">microbioma@farestaie.com.ar<\/a><\/p><p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p><ol class=\"wp-block-list\"><li>Raskov, Burcharth, Pommegaard , Rosenberg (2016). Irritable bowel syndrome, the microbiota and the gut-brain axis.&nbsp;<em>Gut Microbes<\/em>; 7(5): 365-383<\/li><li>Rodi\u00f1o-Janeiro, Vicario, Alonso-Cotoner, Pascua Garc\u00eda, Santos (2018). A Review of microbiota and Irritable bowel syndrome: Future in therapies.&nbsp;<em>Adv Ther<\/em>; 35:289-310<\/li><li>Y. Liu, Lu Zhang, Huaiqiu Zhu, Liping Duan.&nbsp;<em>S<\/em>imilar fecal microbiota signatures in patients with diarrhea-predominant irritable bowel syndrome and patients with depression.&nbsp;<em>Clin Gastroenterol and Hepatology<\/em>&nbsp;2016; 14:1602-1611.&nbsp;<a href=\"https:\/\/dx.doi.org\/10.1016\/j.cgh.2016.05.033\">https:\/\/dx.doi.org\/10.1016\/j.cgh.2016.05.033<\/a><\/li><li>Bustos Fern\u00e1ndez, Lasa, Man (2020). Microbiota en el s\u00edndrome de intestino irritable. Experiencia argentina.&nbsp;<em>An Microbiota Probi\u00f3ticos Prebi\u00f3ticos<\/em>; 1(1): 21-23<\/li><\/ol><hr class=\"wp-block-separator\"\/>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El s\u00edndrome de intestino irritable (SII) es un desorden digestivo funcional caracterizado por dolor abdominal recurrente asociado con cambios en el h\u00e1bito evacuatorio, hinchaz\u00f3n, distensi\u00f3n abdominal y flatulencia. 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