{"id":7628,"date":"2016-04-01T15:35:41","date_gmt":"2016-04-01T18:35:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/?p=7628"},"modified":"2016-04-01T15:35:41","modified_gmt":"2016-04-01T18:35:41","slug":"bacterias-resistentes-a-la-radioactividad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/2016\/04\/01\/bacterias-resistentes-a-la-radioactividad\/","title":{"rendered":"Bacterias resistentes a la radioactividad"},"content":{"rendered":"<p>Aunque su nombre recuerda a una de las mayores cat\u00e1strofes medioambientales de la historia, Chern\u00f3bil no es sin\u00f3nimo de ausencia absoluta de vida. En el escenario inh\u00f3spito que dej\u00f3 el accidente nuclear hay poco rastro de presencia humana, pero algunas especies de vegetales, insectos y aves son capaces de resistir la radiactividad 30 a\u00f1os despu\u00e9s del desastre. \u00bfEl hecho de vivir en ambientes radiactivos podr\u00eda generar una resistencia a la radiactividad? Esa es la pregunta fundamental que plantea un reciente <a href=\"http:\/\/www.nature.com\/articles\/srep22969\" target=\"_blank\">estudio<\/a> publicado en la revista\u00a0<em>Scientific Reports<\/em>, el primero en confirmar la resistencia de ciertas bacterias a dosis intermedias de radiactividad, fruto de un trabajo liderado por el bi\u00f3logo espa\u00f1ol Mario Xavier Ruiz-Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>Las bacterias pueden sobrevivir en el lugar m\u00e1s insospechado del planeta. Tambi\u00e9n en los entornos radiactivos. Esa es la hip\u00f3tesis inicial de esta investigaci\u00f3n pionera que considera la radiactividad como una condici\u00f3n de estr\u00e9s, al igual que las temperaturas extremas, a las que se adaptan los animales y las plantas como motor de los procesos evolutivos.<\/p>\n<p>Aunque descubrir los efectos negativos de la radiactividad sobre los microorganismos no es una novedad, en cambio, lo es demostrar la adaptaci\u00f3n de las bacterias a ambientes radiactivos. Investigaciones previas han caracterizado la vida en Chern\u00f3bil a partir de la detecci\u00f3n de mutaciones y aberraciones en <a href=\"https:\/\/www.sciencedaily.com\/releases\/2010\/12\/101208130042.htm\" target=\"_blank\">plantas<\/a>, insectos, hongos y bacterias, o de la evaluaci\u00f3n del impacto de la radiactividad sobre la <a href=\"http:\/\/www.cell.com\/current-biology\/abstract\/S0960-9822(15)00988-4?_returnURL=http%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS0960982215009884%3Fshowall%3Dtrue\" target=\"_blank\">biodiversidad<\/a>. Pero el estudio de este investigador valenciano es el primero en analizar la resistencia de las bacterias tras el desastre nuclear.<\/p>\n<p>Las muestras para realizar el estudio proceden de los microorganismos de las plumas de golondrinas que habitan en Chern\u00f3bil. \u201cSabemos que estas bacterias son exclusivas de Chern\u00f3bil porque los p\u00e1jaros mudan all\u00ed las plumas durante unos meses y, por tanto, las nuevas han crecido all\u00ed y la flora bacteriana que han adquirido es end\u00e9mica\u201d, explica Ruiz-Gonz\u00e1lez, autor principal del art\u00edculo.<\/p>\n<p>Desde la ecolog\u00eda evolutiva, biolog\u00eda, ornitolog\u00eda, microbiolog\u00eda y bioqu\u00edmica, el equipo de la investigaci\u00f3n lo forman entre otros especialistas el ornit\u00f3logo\u00a0<a href=\"http:\/\/www.ese.u-psud.fr\/article226.html?lang=en\" target=\"_blank\">Anders Pape M\u00f8ller<\/a>, de la Universidad de Par\u00eds-Sur, y el bi\u00f3logo <a href=\"http:\/\/www.google.es\/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=3&amp;ved=0ahUKEwiPl9Xn18TLAhUHlxoKHQyEBFIQFggvMAI&amp;url=http%3A%2F%2Fsc.academia.edu%2FTimothyMousseau&amp;usg=AFQjCNHBECeua-LJh4-3pvvcBZeennNC6w\" target=\"_blank\">Timothy A. Mousseau<\/a>, de la Universidad de Carolina del Sur, reconocidos por ser el principal equipo en estudiar las malformaciones de vegetales y animales en Chern\u00f3bil. Ambos son los \u00fanicos investigadores del grupo que han accedido a la llamada Zona de alienaci\u00f3n para extraer muestras del plumaje de las golondrinas.<\/p>\n<p>Tras aislar 87 especies distintas procedentes de cuatro granjas \u2014tres de Chern\u00f3bil con distinto nivel de radiactividad y una de Dinamarca\u2014 y someterlas a un irradiador de rayos gamma, el resultado fue contrario a la hip\u00f3tesis de los investigadores, quienes esperaban que las bacterias de Chern\u00f3bil sometidas a altas dosis de radiactividad se adaptasen mejor que las de otros lugares.<\/p>\n<p>Lo interesante, destaca el investigador Ruiz-Gonz\u00e1lez, est\u00e1 en el descubrimiento de que solo las bacterias de las granjas con radiactividad intermedia mostraron una resistencia mayor. \u201cLas que proceden de granjas con alta y baja radiactividad no tienen esa capacidad. La resistencia no se desarrolla por el hecho de vivir en radiactividad, sino que solo es posible a cierto nivel de radiactividad. Resistente tampoco significa que exponerse a radiactividad favorezca el crecimiento de las bacterias, sino que crecen menos al encontrarse en un ambiente hostil. La radiactividad afecta de forma negativa, pero esas bacterias sobreviven, y mucho m\u00e1s que cualquier otra bacteria de otras zonas radiactivas\u201d.<\/p>\n<p>El descubrimiento de la resistencia bacteriana en regiones de radiactividad intermedia es el punto de partida de futuras investigaciones para descubrir los mecanismos que act\u00faan frente a la radiactividad, con posibles implicaciones en avances biom\u00e9dicos para luchar contra el c\u00e1ncer. Una de las hip\u00f3tesis indica que cierta dosis de radiactividad podr\u00eda disparar en las bacterias mecanismos moleculares de reparaci\u00f3n para protegerse ante las mutaciones, gracias a ciertas prote\u00ednas o pigmentos carotenoides. De hecho, una de las observaciones en las granjas de radiactividad intermedia hall\u00f3 m\u00e1s pigmentos amarillentos y anaranjados en esas especies bacterianas que en las otras poblaciones.<\/p>\n<p>\u201cNo hemos podido saber c\u00f3mo era la poblaci\u00f3n de bacterias antes del accidente de Chern\u00f3bil o si ya eran resistentes entonces. Habr\u00eda que analizar otras poblaciones del \u00e1rea contaminada para descubrir si la resistencia es general a toda la zona o particular, fruto de los llamados procesos microevolutivos locales. Pero tambi\u00e9n puede deberse a una evoluci\u00f3n a largo plazo, y que en estos 30 a\u00f1os las bacterias hayan desarrollado su resistencia\u201d, explica Ruiz-Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>La idea del estudio, de un a\u00f1o de trabajo, surgi\u00f3 cuando este bi\u00f3logo investigaba en la Universidad Paul Sabatier de Toulouse los procesos ecol\u00f3gicos entre hormiga, planta y hongo de la selva amaz\u00f3nica en la Guayana Francesa. \u201cFue circunstancial. Estaba charlando con un compa\u00f1ero de laboratorio, especializado en microbiolog\u00eda de las patolog\u00edas de las aves y que trabaja con material de Chern\u00f3bil. Se nos ocurri\u00f3 investigar los procesos de adaptaci\u00f3n molecular de las especies de all\u00ed, sometidas a un enorme estr\u00e9s molecular\u201d, recuerda Ruiz-Gonz\u00e1lez, especialista en biolog\u00eda de las interacciones entre especies.<\/p>\n<p>Tras el accidente de Fukushima, Ruiz-Gonz\u00e1lez reconoce que el inter\u00e9s por descubrir qu\u00e9 ocurre en las zonas afectadas tras los accidentes nucleares ha aumentado en los \u00faltimos tiempos. \u201cEs una prioridad mundial. Lo era en la \u00e9poca de Chern\u00f3bil, y lo es todav\u00eda m\u00e1s despu\u00e9s de Fukushima. Investigar en radiactividad es fundamental porque va a permanecer durante gran parte de nuestra historia en la Tierra\u201d.<\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2016\/03\/16\/ciencia\/1458121286_616780.html\" target=\"_blank\">El Pa\u00eds<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las superbacterias que viven en Chern\u00f3bil.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7629,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"twitterCardType":"","cardImageID":0,"cardImage":"","cardTitle":"","cardDesc":"","cardImageAlt":"","cardPlayer":"","cardPlayerWidth":0,"cardPlayerHeight":0,"cardPlayerStream":"","cardPlayerCodec":"","footnotes":""},"categories":[30,26],"tags":[2664,2568,476,6673,6679,76,6677,1240,6681,6675],"class_list":{"0":"post-7628","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","6":"hentry","7":"category-noticias","8":"category-noticias-bioquimicas","9":"tag-bacterias","10":"tag-biologia","11":"tag-bioquimica","12":"tag-chernobil","13":"tag-ecologia-evolutiva","15":"tag-mario-xavier-ruiz-gonzalez","16":"tag-microbiologia","17":"tag-ornitologia","18":"tag-radioactividad"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7628","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7628"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7628\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7630,"href":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7628\/revisions\/7630"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7629"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7628"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7628"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.infobioquimica.com\/new\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7628"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}